MOVIMIENTO INDIGENISTA EN EL PERÚ

El indigenismos es una corriente cultural, política y antropológica concentrada en el estudio y valoración de la culturas indígenas  y cuestionamiento de los mecanismos de descriminación y etnocentrismo en perjuicio de los pueblos indígenas .

Este movimiento tuvo sus inicios entre los años de 1930 y 1950 expresándose de las siguientes formas artísticas como :

Literatura siendo su máximo representante José María Arguedas

Fotografia su máximo representante fue Martín Chambi

Pintura su máximo exponente fue José Sabogal

En música su máximo exponente fue Daniel Alomia Robles.

Actualmente la identidad cultural del peruano a ido creciendo valorando cada vez mas sus raíces y eso se debe a la mayor promoción que existe sobre la historia peruana y el significado que tiene para el mundo .

Es por ello que por medio de esta página resaltaremos las labores artísticas culturales sobre todo en el área de las artes plásticas , el trabajo creativo y bello que existe en el campo de la pintura y escultura  peruana, contribuyendo de esa forma a la promoción y difusión del arte peruano.

MOVIMIENTO INDIGENISTA EN EL PERÙ

CAP I.-DEFINICIÓN Y EVOLUCION DEL INDIGENISMO

Indigenismo

nombre masculino

  1. 1. Estudio de los caracteres y la cultura de los pueblos indígenas que habitaban en los territorios que fueron colonizados por las naciones europeas.
  1. 2. Movimiento político y cultural que defiende la identidad política y social y el valor de la cultura amerindia.

“el indigenismo se estructuró principalmente en México en el primer cuarto del siglo XX”.

 

  1. 3. Palabra o expresión de una lengua amerindia que se usan en otro idioma.

“la palabra ‘coca’ es un indigenismo aimara”.

El término indigenismo admite varios usos, aunque todos ellos orientados a una misma cuestión: la civilización indígena.

Con el término de indigenismo se denomina al estudio formal de los pueblos indios iberoamericanos.

El principal problema que ha debido enfrentar el indigenismo desde siempre es la feroz discriminación que han sufrido los diferentes pueblos indígenas por parte de otras culturas, especialmente de parte de aquellas colonizadoras.

Si bien oficialmente en el año 1940 y luego de la celebración del I Congreso Indigenista Interamericano el indigenismo se convertiría en una política oficial en los estados americanos podría decirse que el Indigenismo como doctrina reivindicatoria dijo presente en el mundo mucho tiempo antes, siglos antes y de la mano del misionero y fraile dominico español Antonio Montesinos, quien inmediatamente después de la conquista española de América se distinguió de sus pares por denunciar y luchar abiertamente contra el abuso, la explotación y el trato inhumano que recibían los indígenas de parte de la mayoría de los colonizadores.

El indigenismo considera que los indígenas son marginados porque no suelen ser partícipes de los beneficios que ostenta la civilización en general, es decir, no se le reconocen derechos humanos, son explotados, maltratados, destinados a vivir en la periferia y en pobrísimas condiciones que inevitablemente los llevan a ser fáciles objetivos de las epidemias y de la desnutrición.

Por tanto, en contrapartida, el indigenismo solicita un trato igualitario y mayor participación ciudadana y social para los indígenas, para que de una vez por todas puedan superarse e integrarse a ese mundo que los desprecia por considerarlos diferentes.

Y por último, la palabra se emplea a instancias de denominar el préstamo lingüístico que hace una lengua indígena a la invasora.

El indigenismo es una corriente cultural, política y antropológica concentrada en el estudio y valoración de las culturas indígenas, y el cuestionamiento de los mecanismos de discriminación y etnocentrismo en perjuicio de los pueblos originarios.

El indigenismo enfrenta la discriminación. Se puede hablar de una historia dentro del indigenismo a partir del sermón de diciembre de 1511 de Antonio de Montesinos. Desde entonces el indigenismo tomó cuerpo con el paso del tiempo y es lícito hablar de indigenismo desde la época de la administración colonial española, con modalidades diversas, aunque durante el siglo XIX en los nuevos estados independientes latinoamericanos la preocupación indigenista perdió terreno.

En 1940, tras el Primer Congreso Indigenista Interamericano, el indigenismo se convirtió en la política oficial de los estados de América, de manera que el conjunto de ideas y actividades concretas que han realizado los estados latinoamericanos en relación con las poblaciones indígenas han llevado el nombre genérico de indigenismo.3

También, por otra parte, existen corrientes “anarco indigenistas” que defienden el indigenismo fuera de la política estatal, es decir, a través del anarquismo.

El término ganó importancia en las últimas décadas del siglo XX para referirse a algunas organizaciones sociales y políticas en América Latina.

1.1 Indigenismo como política

Para el indigenismo del siglo XX, el indio es una categoría específica de orden fundamentalmente socioeconómico, en tanto que la distinción étnica pasa a un carácter secundario. Los indígenas se consideran como marginados, en tanto que no participan de los “beneficios de la civilización”, aunque sí de sus perjuicios: explotación, opresión violencia, violación de los derechos humanos, desnutrición, epidemias y pobreza.

Los indígenas han quedado reducidos a vivir en la periferia, en regiones de refugio alejadas de los centros político, en sitios “inhóspitos” o también en los cinturones de miseria de las ciudades. Necesitan entonces, según el indigenismo, participación ciudadana y social y ayuda externa que les impulse a superarse e integrarse.

Gonzalo Aguirre Beltrán, explica que en las regiones de refugio donde han logrado sobrevivir la mayoría de las comunidades indígenas, lo urbano domina lo rural, las comunidades se convierten en satélites y se establecen relaciones asimétricas entre los diferentes segmentos de la población. Los indígenas son la parte sometida dentro del hinterland que dominan los sectores que controlan el respectivo centro rector. El indigenismo se propuso liberar al indio de esa intermediación opresiva y explotadora.

A diferencia del supremacismo blanco y del igualitarismo liberal, el indigenismo reconoce la especificidad de lo indígena y el derecho de los indios a recibir un trato especial favorable que compense siglos de discriminación, perjuicios y marginalidad. Sin embargo, cuando los indigenistas hablan de integrar al indio a los beneficios de la sociedad nacional y global, aspiran a que en esa sociedad se encuentren los elementos que posibiliten la “redención” del indio, asumen que la sociedad dominante puede “salvar” al indio, integrándolo a ella.

Para Alejandro Marroquín, el indigenismo como política de los estados, busca “atender y resolver los problemas que confrontan las poblaciones indígenas, con el objeto de integrarlas a la nacionalidad correspondiente” y puede clasificarse en cuatro variantes:

  1. El indigenismo político, reformista o revolucionario surgió como propuesta de participación de los indígenas en proyectos de transformación nacional, como las revoluciones mexicana y boliviana. Esta variante enfatiza en la reivindicación social del indio y la lucha por la tierra y se centra en el enfrentamiento político con gamonales, caciques, latifundistas y burócratas.
  2. El indigenismo comunitario que fortalece la propiedad colectiva de la tierra y los usos y costumbres comunitarios es una variante del político
  3. El indigenismo desarrollista surgió trata de integrar a los indígenas y sus territorios al desarrollo económico y al mercado. Pocas veces sale el indígena bien librado de los impactos ambientales y sociales de las políticas empresariales y frecuentemente se catalizan la emigración y especialmente la diferenciación social entre una minoría privilegiada (Dietz 1995) y una mayoría pauperizada.
  4. El indigenismo antropológico, como corriente de la Antropologíaha estado al servicio del indigenismo político o del indigenismo desarrollista.

1.2 Crítica al indigenismo

Guillermo Bonfil (1970) y las Declaraciones de Barbados de 1975 (firmada por antropólogos) y la de 1977 (firmada por líderes indígenas), han propuesto alternativas al indigenismo. Bonfil cuestionó los estudios antropológicos cuyo único campo de estudio es la comunidad indígena o la etnia, o en el mejor de los casos una región, sin articular el análisis estructural de la sociedad global. Esta crítica se debe a que la explotación directa de los indígenas fue esencial para la economía colonial y las metrópolis y luego pasó a ser ejercida mediante “vicarios” del sistema capitalista internacional. En la mayoría de los casos no se produjo ni aislamiento ni desarrollo autónomo sino “sujeción vicarial”, que conduce a la expansión de la sociedad dominante que acosa a las comunidades indígenas, devora su territorio y lleva a la quiebra y desaparición de más pueblos indígenas.

En vez de un indigenismo que pretende “salvar al indio de sí mismo”, Bonfil (1982) propuso el proceso de “etnodesarrollo” como alternativa a la integración y al desarrollismo. Las organizaciones indígenas han ido asumiendo decididamente reivindicaciones de autonomía y autodeterminación y la diversidad cultural ha empezado a ser reconocida como riqueza por los estados y sociedades, de manera que el indigenismo etnocentrista ha cedido campo al pluricentrismo y el reconocimiento de la diversidad, aunque es una lucha viva del siglo XXI.

Para diversos defensores de derechos indígenas, como Stephen Corry, la raíz de la opresión de los pueblos indígenas reside en su sujeción a la sociedad mayoritaria,7 por lo tanto, frente a la propuesta indigenista de asimilación o la de aislamiento promovida por otras corrientes antropológicas, debe primar su derecho a la autodeterminación.

Para Marie-Chantal Barre la política indigenista no toca el fondo del problema y se limita a redefinirlo como un problema de integración, según ideología de las clases dominantes y trata de “resolver” el “problema indígena” mediante la integración, concebida como aculturación. Integración unilateral, es decir un proceso que significa desintegrarse de lo indio para integrarse al sistema dominante existente; aculturación igualmente unilateral y necesariamente desculturizante con respecto a su propia cultura.

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